El estrabismo consiste
en la pérdida del paralelismo de los ejes visuales.
El propósito de la cirugía
del estrabismo es intentar:
1.- Restablecer el paralelismo
de los ojos.
2.- Mejorar el tortícolis si existe.
3.- Obtener resultados estéticos aceptables.
4.- En edad infantil, alinear los ojos para colaborar
al correcto desarrollo visual.
El procedimiento quirúrgico
consiste en actuar sobre los músculos que mueven los ojos
(cambiándolos de sitio, alargándolos, acortándolos...)
para modificar la fuerza de acción de los mismos.
En casos muy concretos,
se puede emplear la técnica de inyección de toxina botulínica
en uno o más músculos, provocando una parálisis transitoria
de los mismos para intentar conseguir un nuevo equilibrio
oculomotor.
Las COMPLICACIONES que
pueden aparecer como consecuencia de la intervención quirúrgica
son:
1.- Derivadas de la
anestesia local: hemorragia retrobulbar, oclusión de la
arteria
central de la retina, lesión del nervio óptico, perforación
del ojo, depresión
cardiovascular y respiratoria y reacción tóxico-alérgica,
entre otras.
2.- Derivadas del procedimiento
quirúrgico:
· Hemorragias subconjuntivales, edema palpebral (frecuentes
y leves).
· Reacción alérgica a la sutura, cicatrización conjuntival
retraída y abultada,
limitación de los movimientos oculares (poco frecuentes).
· Hemorragia o infección grave dentro o alrededor del
ojo, perforación del
ojo (graves y poco frecuentes), así como pérdida o rotación
muscular (poco
frecuente).
Con relativa frecuencia
los ojos pueden no quedar totalmente derechos en una primera
intervención, ya que no todos los pacientes responden
igual, a pesar de una técnica quirúrgica correcta. En
ese caso, sería preciso más de una intervención y, aún
así, nunca se puede garantizar un resultado perfecto.