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Definición.

La "Educación para la salud" puede definirse como el proceso de educación para el conocimiento propio de la persona en todos sus aspectos, tanto individuales, sociales como ambientales, con la finalidad de conseguir una vida sana individual y colectiva. Se trata pues de todo un proceso de enseñanza-aprendizaje encaminado a conseguir en la población una serie de cambios de comportamientos que permitan obtener una mejoría de la salud. En el caso particular de la Cardiología, la educación para la salud va encaminada, fundamentalmente, a la enseñanza, concienciación y cambio de actitudes obtenidos a través de los métodos de prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares.

La educación para la salud debe empezar con la creación y aplicación de políticas saludables por parte de los gobernantes. Diferentes tipos de instituciones pueden y deben intervenir en los métodos de educación para la salud. Por último, distintas clases de profesionales, la población en general y los individuos particulares pueden colaborar en el proceso de enseñanza-aprendizaje para la mejoría de la salud general. La educación para la salud debe iniciarse desde la infancia, en el colegio, lugares de juego, el hogar, etc., y continuarse en la edad adulta. Es necesaria la elaboración de programas y proyectos educativos para la resolución de los diferentes problemas de salud actuales de la población.

Determinantes de la salud.

Los determinantes de la salud pueden clasificarse en cuatro grupos: 1) biología humana; 2) medio ambiente físico y social; 3) estilo de vida; y 4) sistema de asistencia sanitaria. Según diferentes estadísticas de mortalidad de distintos países industrializados, las causas de muerte se relacionan en un 40% de los casos con el estilo de vida, en un 30% con la biología humana, en un 20% con el medio ambiente y en un 10% con el sistema sanitario. La enfermedad cardiovascular es la causa más frecuente de muerte en los países industrializados y es el ejemplo típico de proceso claramente relacionado con el estilo de vida. Las enfermedades cardiovasculares se reducirían drásticamente si se abandonara el hábito de fumar, se siguiera una dieta cardiosaludable, se realizara ejercicio físico regularmente y se evitara la obesidad y el estrés.

Consumo de tabaco.

Aunque el tabaco es conocido desde hace mucho tiempo, su consumo generalizado no comenzó hasta principios del siglo XX y se hizo masivo a partir de los años 40, llegándose a un máximo en la década de 1970 a 1980. Desde entonces se ha observado un significativo descenso en los países que han tomado medidas anti-tabaco. El consumo de tabaco ha sido potenciado por intereses económicos, contribuyendo el bajo precio de los cigarrillos y la importante influencia de la publicidad. Así, una de las medidas más eficaces para disminuir el consumo de tabaco ha sido el incremento de su precio. La publicidad del tabaco asociada a los deportes es la que, probablemente, más ha influenciado a la juventud. El inicio del hábito de fumar se ha ido haciendo cada vez más precoz, encontrándose que hasta un 30% de los jóvenes de 10 a 15 años son fumadores. El tabaquismo es uno de los principales problemas de salud en los países industrializados. La mortalidad atribuible al tabaquismo ha ido en aumento, observándose que mientras en 1975 se produjeron, aproximadamente, 1.000.000 de fallecimientos por enfermedades relacionadas con el tabaco en todo el mundo, en el año 2000 se espera que esta cifra sea de 4.000.000 de personas, la cual aumentará a 10.000.000 en el año 2030 si se continúa con las actuales tendencias del tabaquismo.

De lo anterior se desprende la importancia de tomar medidas enérgicas contra el hábito de fumar y favorecer el estilo de vida cardiosaludable. Las acciones deben empezar a nivel político, estableciéndose unas medidas que permitan el control de las empresas tabaqueras y de su publicidad, e incrementando el precio del tabaco. Además, deberán desarrollarse programas de educación para sensibilizar a la población en los colegios, trabajo, hogar, hospitales, medios de comunicación, etc., con la intención de conseguir el abandono total y definitivo del hábito de fumar. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud comenzó en 1998 a desarrollar entre sus proyectos la iniciativa "Liberarse del tabaco", en la que se pretende promover políticas e intervenciones a nivel mundial que sean eficaces para reducir de forma significativa la prevalencia del tabaquismo.

Dieta cardiosaludable.

La dieta alimenticia es uno de los factores que más influye en la salud de las personas. Es sabido que la resistencia a ciertas enfermedades y el rendimiento del individuo dependen en gran medida de su alimentación. Sin embargo, en los países industrializados se ha pasado de las enfermedades debidas al déficit de alimentación a las causadas por un exceso o desequilibrio en los nutrientes. La mejoría económica ha permitido conseguir una dieta más elaborada, más rica en calorías, proteínas, grasas e hidratos de carbono refinados, lo cual ha contribuido a la aparición de enfermedades derivadas de la obesidad y los efectos nocivos de ciertas grasas sobre el organismo. El consumo excesivo de grasas saturadas favorece la arteriosclerosis y el exceso de sal en la dieta produce hipertensión arterial. Las enfermedades cardiovasculares son más frecuentes en los países del norte de América y Europa que en los de la cuenca mediterránea. Esto parece ser debido al mayor consumo de grasas saturadas en los países del norte que en los mediterráneos. La dieta mediterránea se caracteriza por un alto contenido en frutas, vegetales en general, aceite de oliva y pescado, y un menor contenido en grasas saturadas. Sin embargo, este patrón está perdiéndose progresivamente debido a la influencia de EE.UU. en el mundo, habiéndose observado un importante cambio en los componentes de la dieta de la población, constatándose un incremento en el consumo de grasas saturadas, principalmente entre la juventud. Esto puede llevar al desencadenamiento futuro de una verdadera epidemia de arteriosclerosis y sus consecuencias (infartos, trombosis, etc.) en los países mediterráneos. Para evitarlo, es necesario, pues, la creación y aplicación de medidas efectivas para la educación de la población con la finalidad de conseguir el seguimiento generalizado de una dieta cardiosaludable.

Ejercicio físico.

Actualmente está ampliamente aceptado que la práctica regular de ejercicio físico es beneficiosa para la salud. Diferentes estudios han demostrado que el ejercicio físico permite conseguir una vida más larga y saludable. El ejercicio favorece el control de varios de los factores de riesgo cardiovascular, como son la hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes, obesidad y estrés, y, además, condiciona al individuo al abandono del tabaco y hace que su corazón se haga más resistente. A pesar de todo, el estilo de vida moderno, con trabajos competitivos y ocios sedentarios, ha hecho que la mayoría de la población no realice ningún tipo de ejercicio físico. La vida sedentaria favorece la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Por todo ello, se hace necesaria la aplicación de medidas de educación encaminadas a inducir la práctica regular de ejercicio físico en la población. Sin embargo, dado que ciertos deportes pueden ser perjudiciales para la salud, es obligatorio enseñar las formas aconsejables de realizar el ejercicio físico, para que realmente sea beneficioso. Además, para conseguir modificar la conducta de la población hacia el ejercicio físico, es fundamental dirigir los programas hacia los grupos diana, principalmente hacia la juventud.

Recomendaciones generales.

Para conseguir una vida sana, cardiosaludable, que permita al individuo vivir más y mejor, podemos dar una serie de recomendaciones generales, que se resumen en los siguientes puntos:

1. Hay que recordar que la vida de la persona está limitada en el tiempo, por lo que no podemos pretender vivir indefinidamente pero, si ponemos todos los medios a nuestro alcance, es posible llegar a vivir muchos más años que la mejor esperanza de vida considerada actualmente en el mundo.

2. No es aconsejable autotratarse ni dejar pasar la aparición de síntomas, pues puede ser perjudicial. Lo que se recomienda es acudir siempre a un médico si uno siente algo anormal en su cuerpo.

3. Es importante evitar el efecto de las sustancias tóxicas sobre el organismo, como ocurre al fumar, beber bebidas alcohólicas o tomar otro tipo de drogas. Hay que conocer y comprender que el tabaco es perjudicial para la salud y mentalizarse seriamente para dejar de fumar. El tabaco produce múltiples enfermedades (muchas de ellas mortales), favorece el envejecimiento y supone un gasto económico que puede dedicar a su familia o a otros menesteres más saludables. No consuma grandes cantidades de bebidas alcohólicas y evite tomar bebidas con alto contenido en alcohol. No es bueno tomar mucho café. No consuma ningún tipo de drogas, su efecto placentero inicial pronto se convierte en enfermedad y, frecuentemente, en muerte.

4. Controle su alimentación, preocupándose por la cantidad y calidad de las comidas. Debe comerse por necesidad y no por placer. Se recomienda comer 3 ó 4 veces al día en pequeñas cantidades. Procure no superar en exceso las 2.000 calorías diarias. Evite la obesidad. Se recomienda comer a base de frutas, verduras, vegetales en general, fibras, pescado, pollo y usar aceites vegetales como el de oliva, maíz, soja o girasol. Deben evitarse los alimentos ricos en grasas saturadas, como son las carnes rojas, los derivados del cerdo, la pastelería y la leche, queso o yogur sin desnatar. También debe evitarse el consumo excesivo de azucares refinados y limitarse la cantidad de sal en la dieta.

5. Debe evitarse el sedentarismo, realizándose ejercicio físico regularmente. Es recomendable realizar un ejercicio físico aeróbico al menos durante 1 hora repetida 3-4 veces a la semana. Los ejercicios más aconsejables son el andar, correr, bicicleta o natación. No deben realizarse ejercicios bruscos o muy intensos. Se recomienda practicar un ejercicio de intensidad moderada durante toda la vida, incluso en la vejez. Es bueno mantener un trabajo que permita una cierta actividad física. Si es un enfermo del corazón, consulte con su cardiólogo el tipo e intensidad de ejercicio físico que puede realizar.

6. Es muy recomendable evitar el estrés y las tensiones emocionales. Un trabajo estresante es perjudicial para la salud y puede favorecer la aparición de enfermedades cardiovasculares. Se recomienda tomarse la vida con tranquilidad y descansar convenientemente, sin que por ello se deba ser menos efectivo en el trabajo. Es bueno leer y escribir, para mantener activo el cerebro.

7. Es aconsejable tomarse la tensión arterial cada cierto tiempo, al menos una vez al año si uno no es previamente hipertenso. Asimismo, debe realizarse un control de colesterol y azúcar en sangre con cierta periodicidad, principalmente cuando se superan los 40 años de edad. Si uno tiene alguno de los factores de riesgo cardiovascular o ya padece una enfermedad cardiaca, en necesario seguir revisiones periódicas por un cardiólogo, el cual le dará todos los consejos pertinentes y se encargará de controlarle la tensión arterial, el colesterol y la glucosa, y le realizará las pruebas necesarias para la valoración y seguimiento de su proceso.

Actualizado: 12-septiembre-2013

 

 

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